sábado, 14 de febrero de 2009

El Viaje del Héroe VI


Entramos en la recta final del recorrido marcado por los puntos de Joseph Campbell, plasmados en la Trilogía Original de George Lucas.

11. LA RESURRECCIÓN Y EL RECONOCIMIENTO

Al principio de la trilogía, el objeto de la gesta estaba claro: la misión de los personajes era rescatar a la princesa y matar al dragón. En el punto medio de la aventura, el viaje se tornó en una introspección destinada a explorar el espíritu y el corazón de los protagonistas. Ahora, el planteamiento se vuelve de nuevo hacia el exterior para llevar esa misión inicial del Episodio IV hasta una conclusión más definida.

Cuando arranca El Retorno del Jedi, Luke ha conseguido uno de los típicos triunfos de los cuentos de hadas tradicionales: el joven, procedente de un entorno humilde, posee ahora poderes extraordinarios. Se ha introducido en los caminos de la Fuerza, dejando atrás los sueños de la infancia y alcanzando un cierto nivel de madurez y entendimiento. Es ahora cuando está listo para retornar a su mundo natal y poner en acción sus habilidades y su sabiduría recién adquiridas.

Este punto no será fácil para Luke. La credibilidad y el reconocimiento es siempre la parte más difícil del retorno del héroe, poniéndose en duda sus poderes tanto por sus amigos como por sus adversarios. El joven debe esforzarse para cambiar su imagen y transmitir sus conocimientos de una forma que pueda ser comprendida por aquellos que no han compartido sus mismas experiencias. Debido a que su entrenamiento Jedi es aún incompleto, Luke sufrirá en ocasiones el desprecio y la incomprensión.

En El Retorno del Jedi, cada uno de los héroes se enfrentará a arduas misiones en las que descubrirán nuevos recursos y habilidades interiores, que les permitirán salir victoriosos de todas las dificultades. Leia, en particular, nos deparará sorpresas cuando ella misma se disfraza del cazarrecompensas Boushh y consigue así introducirse en la corte de Jabba para el rescate de Han.


Jabba el Hutt, una criatura monstruosamente gorda y malvada, mantiene al corelliano envasado en su tumba de carbonita, por el puro placer de poder ver aprisionada la innata vitalidad de su antiguo contrabandista. En mitad de la noche, Leia sortea a la guardia gamorreana y funde la coraza de carbonita que cubre a Han, permitiéndole regresar milagrosamente “de entre los muertos”.

Esta parte de la historia posee sus propios elementos míticos. En la mitología griega, Perséfone, hija de la diosa Deméter, es abducida por Hades, dios del inframundo, y transportada a la tierra de los muertos, donde es mantenida en cautividad. Tras una larga búsqueda, Deméter consigue la liberación de su hija, una resurrección que simboliza el retorno de la primavera cada año.

Para el caso de Leia y Han, la alegría de encontrarse de nuevo no dura mucho. Jabba los captura de nuevo y envía a Solo a las prisiones del palacio, donde se reúne nuevamente con Chewie, mientras Leia se convierte en la esclava del hutt, encadenada a él como una mascota unida a su amo por una correa. Ahora será Luke quien deberá idear un plan de rescate, pero aunque la Fuerza ya se ha convertido en su aliada, no puede evitar ser capturado y arrojado a la mazmorra del hambriento rancor.

Será en este momento cuando el héroe se pruebe a sí mismo por medio de un combate cuerpo a cuerpo contra la bestia. Igual que el héroe del poema anglosajón, Beowulf, mata al monstruo caníbal Grendel en un combate a mano desnuda, Luke derrotará al terrorífico rancor sin su sable de luz.

La trama de la consumición física reaparece, ya que Jabba condena a los héroes a ser deglutidos por el Sarlacc, una criatura que devora a sus víctimas manteniéndolas vivas en su estómago en una digestión de miles de años. El film está repleto en su comienzo de estas imágenes de consumición. Así vemos al hutt engullendo a un pequeño y tembloroso animal, y a la criatura guardiana que hay a las puertas del palacio, comiéndose a otro semejante indefenso.


Pero los héroes poseen ahora la determinación para enfrentarse a los poderes que amenazan con devorarles. Luke es obligado a mantenerse en equilibrio en el mismo borde de la plancha del esquife (de un modo muy similar al que Vader le obliga a marchar sobre la plataforma de la Ciudad de las Nubes), pero el joven es una persona nueva y distinta. Cuando el guardia weequay se adelanta para empujarle, Luke salta por propia decisión, se impulsa de nuevo en la plancha y hace una pirueta en el aire para caer de nuevo en el esquife y recoger el sable de luz que le arroja R2.

Este llamativo estilo de acción demuestra que el joven ha adquirido otro de los atributos del héroe clásico griego: la excelencia. Mientras el grupo de héroes se abre camino para escapar, Leia se prueba también a sí misma estrangulando a Jabba ayudándose de la cadena que la retiene al hutt.

12. EL RESURGIMIENTO DEL MAL

La regeneración no es tan sólo una característica del bien, sino que también el mal tiende a resurgir. En la mitología griega, este resurgimiento lo simboliza el monstruo conocido como hydra, con su cuerpo felino y sus múltiples y serpenteantes cabezas. Cuando una de sus cabezas es seccionada, es inmediatamente reemplazada por otras dos que crecen al instante.

En la “mitología” de Star Wars, el resurgir del mal toma forma en la nueva Estrella de la Muerte y en la aparición en escena del enigmático Emperador. Ellos son las dos nuevas “cabezas” crecientes de la hydra que representa el Imperio. El Emperador representa sin duda, la esencia del Imperio. Con un aspecto que le asemeja a la misma muerte, es todo ego, odio y agresividad en sí mismo.


Sólo un héroe, con el corazón y el espíritu integrado en un todo, puede penetrar en el “oscuro castillo”, portando la chispa del fuego divino, el nuevo fuego de los Jedi. Para ello, Yoda confirmará la ascendencia de Luke y Ben revelará a Leia como su hermana melliza.

Los mellizos divinos aparecen en la mitología a lo largo de la historia, desde los romanos Rómulo y Remo, hasta los griegos Apolo y Artemisa, o los nórdicos Freyr y Freyja. Leia representa el alma de Luke o el lado femenino de su propia naturaleza. Con esta revelación, la integración de los opuestos que se hayan en el espíritu del joven (luz y tinieblas, masculino y femenino) se concluye finalmente. Sólo queda un último punto: la reconciliación con el padre.

Continuará…

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